Estados Unidos está abierto a la inversión extranjera directa y ofrece a los inversionistas un
mercado estable e incipiente en cuanto a desarrollo empresarial, hacer negocios con una sociedad americana tiene como fundamento ser un sistema legal predecible y transparente, una carga fiscal liviana, una infraestructura excepcional y acceso al mercado de consumo más lucrativo del mundo.

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